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El pie infantil: el gran olvidado

Publicado el : 29/08/2016 19:46:29
Categorías : Salud y nutrición

El pie infantil: el gran olvidado

En los dos primeros años de vida de un niño su esqueleto y su sistema nervioso desarrollan toda la base para la bipedestación. Después va a andar muchos kilómetros a lo largo de su vida encima de sus pies (más de 2 veces el largo del ecuador).

El pie consiste en 26 huesos y más de 30 articulaciones. La gran cantidad de ligamentos y músculos que lo forman crean una estática correcta para aguantar el peso de todo el cuerpo incluso en movimientos bruscos como por ejemplo realizar un salto o durante esfuerzos prolongados como una maratón. Es de gran importancia para la estática los arcos del pie (longitudinal y transversal).

Como todo el esqueleto del niño, los huesos de sus pies crecen hasta los 14-16 años de vida antes de osificarse completamente. Los niños nacen normalmente con un pie perfectamente sano. Extraña que tantos adultos tengan problemas con sus pies y lamentablemente existen muchos niños ya con trastornos en el crecimiento de los pies. La mayoría de esos trastornos de crecimiento están causados por un calzado demasiado pequeño. Diversos estudios han demostrado que un 40% de los niños llevan zapatos demasiado pequeños.

¡Sería posible evitar la mayoría de los trastornos de crecimiento solo con medir el pie y el calzado infantil cuatro veces al año!

 

¿Qué debemos valorar a elegir un zapato para niños?

Los pies han evolucionado para ir descalzos. Ahora solo es necesario aislarlos del suelo y protegerlos de factores ambientales.

El bebé tiene que perder el reflejo de prensión plantar para aprender a andar correctamente. Eso normalmente pasa automáticamente por la estimulación táctil cuando un bebé juega con sus pies o pone el pie en el suelo. Cuanto más estimulo reciba la planta en esos juegos antes desaparece el reflejo.

Al principio el bebé va a cambiar a menudo la forma de desplazarse entre gatear e incorporarse. Para eso, el zapato debe tener una forma ergonómica, es decir, dar libertad de movimiento a la articulación del tobillo. Las botas harían imposible doblar el tobillo para gatear, quitando así al niño las ganas de moverse de forma natural.

Al bebé le ayuda explorar el suelo con sus dedos al dar los primeros pasos. Gran parte de su equilibro viene de la palanca que hace sobre sus pies. Una suela blanda le da más información sobre el estado de sus pies y hace que desarrolle un sentido de equilibrio con más facilidad.

Para andar necesitamos que la punta y los dedos del pie se doblen al dar un paso. Es por eso que la suela tiene que ser suficientemente flexible como para permitir este movimiento fisiológico. Un bebé o un niño no pesan lo suficiente como para doblar gruesas suelas de goma o plástico. Lo ideal sería dejarles andar con calcetines o calzado suela de piel.

Cualquier tipo de tacones es absolutamente inadecuado para bebés o niños.
Existe el mito que el pie infantil requiere de un sostén artificial mediante una bota alta con una suela rígida. Si dejamos toda la teoría aparte y nos imaginamos tener que andar en botas de esquí a lo largo de un día ya sabemos que no será ni cómodo ni bueno para nuestros pies.

 

¿Dónde está el problema para encontrar el número adecuado?

Los bebés y los niños cuando se prueban un zapato no saben decidir si les va bien o no. Y durante el uso de un calzado no pueden dar una información objetiva sobre sus percepciones a sus padres. Debido a este hecho les corresponde a los padres comprobar el buen ajuste del calzado infantil y asegurarse frecuentemente del mismo.

Los pies crecen a ritmos diferentes en diferentes épocas. No se puede fijar un calendario sobre la evolución del pie para saber cuándo deberemos cambiar el número de calzado del niño.

Hay que tener en cuenta que un pie infantil es frágil y blando por lo que es posible meterlo en zapatos hasta tres números más pequeños. Tenemos que dar mucha importancia a la hora de elegir los zapatos.

Cada pie necesita suficiente espacio de deslizamiento para los dedos en la punta del zapato para dar un paso, tanto en adultos como en niños. Al ser un zapato infantil además hay que tener en cuenta el espacio que el pie necesita para su crecimiento. El espacio libre debería ser de un centímetro al comprar los zapatos.

Aparte del largo del zapato también importa el ancho. Los pies no deben estar apretados por los lados del zapato.
 

 

¿Cómo evitar un zapato pequeño?

Probar los nuevos zapatos por la tarde. Los pies se suelen hinchar durante el día y así se evita que el zapato se haga ‘pequeño’.

Usar un medidor de pie para asegurarse del número correcto. Se tienen que medir los dos pies y escoger el número más grande. También es recomendable medir la longitud interior real del zapato para no tener que fiarse de las indicaciones de los diferentes fabricantes Recomiendo el medidor ‘Bims’, información en zapaterías o aquí.

Dejar un centímetro de espacio en la punta de los zapatos infantiles para que el pie tenga sitio para crecer y tener en cuenta que con más de un centímetro el niño tampoco andará correctamente.

Controlar con un medidor cada tres o cuatro meses si todos los zapatos incluso sandalias, botas de agua o zapatillas todavía caben al niño.

Aceptar el hecho que el niño crece y que los zapatos se tienen que comprar en función de este ritmo. Intentar ahorrar dinero así es desatender la salud de tu hijo.

Pero aparte del número correcto tenemos que valorar el zapato mismo. Para que los músculos y ligamentos desarrollen su función correctamente es importante usar zapatos ergonómicos.

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Ver todos los comentarios (2)

botas de agua niña


29/12/2018 01:08:24

Gracias por este excelente artículo. Hoy en día existen marcas especializadas en los pies de los más pequeños y el calzado que mejor les venga. Como los zapatitos Pitter Patter con suela blanda. Sin embargo, en muchas ocasiones los padres pasan directamente a la opción más rápida y barata.

zapato FEROZ


03/11/2016 12:21:10

Gracias por el artículo. Está en total sintonía con la filosofía de nuestra marca. Zapatos blanditos y flexibles en piel curtida al titanio, sin cromo, hipoalergénica para evitar rozaduras, que transmiten la sensación de andar descalzo. Desde los 3 meses hasta los 24 meses. Porque los pequeños necesitan que sus músculos y articulaciones se desarrollen libremente, sin ataduras. Gracias por compartirlo. ;)

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